El automóvil es, junto con el avión de reacción, el medio de transporte típico de la segunda mitad del siglo XX. Ningún otro puede competir con el automóvil en cuanto a la libertad que otroga a su propietario, para desplazarse a donde quiere cuando lo desea. Sin embargo, el precio que el habitante de una cuidad moderna paga por el predominio del automóvil es muy alto.
El motor de cuatro tiempos, el cigueñal, el diferencial, el carburador, los frenos de cintas y de disco, el distribuidor, la caja de cambio, los neumáticos, o sea, los órganos fundamentales de un automóvil, no han cambiado en su diseño básico desde 1930. Sin embargo, la eficiencia del uso del combustible ha aumentado, la máxima velocidad es superior y la comodidad de los habitáculos y otros aspectos estéticos han mejorado.
Uno de los desarrollos más significativos es el del combustor catalítico para disminuir las emisiones de gases incompletamente quemados, especialmente monóxido de carbono, a través del escape.Este accesorio se está imponiendo en forma obligatoria para mejorar el grave impacto ecológico del creciente parque automotor.